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viernes, abril 02, 2010

Los nuevos SMS Premium

Los números cortos de móvil, también conocidos como SMS Premium, resultan habituales en los programas de televisión y radio para incentivar la participación de los espectadores u oyentes, además de utilizarse como forma de micropago en Internet. Ahora bien, estos mensajes cuestan mucho más que los SMS convencionales. A finales del pasado noviembre, entró en vigor una normativa cuyo objetivo es evitar que los consumidores gasten en exceso y garantizar que, si lo hacen, sepan bien cuánto invierten.

Uno de los grandes problemas de los SMS o MMS Premium era la falta de información clara sobre el precio de cada mensaje. En muchos casos, los consumidores desconocían a cuánto ascendía. El sistema impulsado por el Ministerio de Industria y Comercio quiere facilitar la identificación del coste de cada tipo de SMS Premium a partir de sus dos o tres primeras cifras.

Los números de cinco cifras que comienzan por 25, 27 y 28 indican que el mensaje tendrá un coste máximo de 1,20 euros. Entre estos, se debe diferenciar los números que empiezan por 280, que se destinan a campañas para recaudar fondos para proyectos solidarios o de beneficencia, como en fecha reciente ha ocurrido con el desastre natural de Haití, y tienen una fiscalidad distinta.

Los números encabezados por un 2 se reservan para mensajes ocasionales, en participaciones puntuales en concursos o en pequeñas compras. Cuando se quiere comercializar un servicio de suscripción, como las alertas de noticias o de tonos para el móvil, se debe recurrir a los números de seis cifras que comienzan por 795 ó 797. En estos casos, el precio tampoco supera los 1,20 euros.

En cambio, se debe prestar atención a los números de cinco cifras que comiencen por 35 o por 37, porque el precio superará 1,20 euros y podría llegar a un máximo de seis euros por cada SMS. Los de seis cifras reservados a contenidos para adultos, que se inician por 995, 997 ó 999, alcanzan también un coste máximo de seis euros.

Otros números cortos muy conocidos son los de información telefónica, que comienzan con el popular prefijo 118 y se completan con otras dos cifras. Las tarifas son muy variables y dependen de cada servicio y del propio operador desde el que llama el usuario.


Coste exacto y derecho a desconexión
Para prevenir sustos en la factura del teléfono, la nueva regulación obliga a los operadores a informar del coste máximo del mensaje en toda publicidad que hagan de él y a enviar al usuario un mensaje que indique el gasto exacto, así como el nombre de la empresa que lo proporciona y su número de teléfono de atención al cliente।


Si el coste del mensaje se eleva por encima de 1,20 euros, el usuario tiene que confirmar que quiere el servicio mediante un SMS gratuito. En caso de no responder, la normativa exige a las operadoras que entiendan que no quiere participar, sin obligarle a enviar un mensaje que explicite su postura. En servicios de suscripción, la empresa debe informar al consumidor en todos los casos sobre cómo darse de baja.

La regulación también impide la práctica de solicitar dos o más mensajes para proporcionar el servicio, una triquiñuela que se llevaba a cabo sin avisar al consumidor de que hacía falta más de un SMS para obtener el servicio. Esto se había convertido en habitual, sobre todo, en el caso de comprar tonos para el teléfono móvil o participar en concursos de televisión.

Del mismo modo, como estos números Premium se emplean con frecuencia en Internet para tomar parte en concursos o en votaciones, la nueva normativa obliga a las operadoras de telefonía a permitir desconectar el servicio a los usuarios que no lo deseen. De esta manera, los padres se pueden asegurar de que sus hijos no gasten dinero en este tipo de comunicación.

No se puede cortar la línea

La regulación también cubre la posibilidad de que el usuario reciba una factura de consumo telefónico desproporcionada debido a envíos de mensajes SMS Premium. En caso de que proteste por considerarla errónea y se niegue a pagar el coste total, la operadora de telefonía móvil no puede cortar la línea si el cliente abona la parte proporcional de los mensajes que cubra el gasto de la operadora, algo que puede aproximarse al coste convencional de un mensaje de texto. En este caso, la compañía telefónica sólo podría cortar el acceso a los números Premium como mayor castigo.

Por otro lado, el Código de Conducta aprobado en junio de 2009 para los operadores de este servicio recoge inhabilitaciones de hasta un año de duración en caso de incumplir estas obligaciones. Entre las causas que provocan estas sanciones destacan el envío de mensajes no solicitados, es decir, el spam aplicado a la telefonía móvil.


Otros números cortos
Además de los números destinados a SMS Premium y los de información telefónica, otros se dirigen a servicios básicos, en general, gratuitos. El más característico es el 112, reservado para emergencias en toda la Unión Europea. Se puede marcar incluso en teléfonos móviles que no tengan insertada una tarjeta SIM. Tampoco tienen costes los números de las policías autonómicas (088), bomberos (080 ó 085) o protección civil (1006), ni las llamadas al departamento de atención al cliente de las diferentes compañías telefónicas, que tienen cuatro dígitos.


Otros, en cambio, se cobran como los números convencionales, con tarifas diferentes según cada caso. Aquí se encuadran los teléfonos de la Policía Nacional (091 ó 092), la Guardia Civil (062) y los servicios de información de cada ayuntamiento (010 y 012). Un caso distinto lo conforman los números que se marcan antes que el real para realizar diferentes tareas. En las líneas fijas, el 067 seguido del teléfono oculta el número al destinatario, algo que se realiza con #31# en los terminales móviles. También se puede seleccionar el operador con el que se realiza la llamada (siempre que se haya firmado contrato con otra compañía por este servicio) a través de prefijos de 4 ó 5 cifras que empiezan por 103, 104, 105 ó 107

miércoles, enero 06, 2010

Internet ultrarrápido, ¿a la vuelta de la esquina?

Diversas operadoras anuncian para otoño sus servicios de banda ancha de próxima generación, que pueden llegar hasta los 100 megabits por segundo
VDSL2, FTTC, FTTB, FTTN, FTTH, DOCSIS 3.02... Sólo los expertos en telecomunicaciones entienden bien qué hay detrás de todas estas siglas que posiblemente aparecerán en las noticias de los medios de comunicación sobre Internet en los próximos meses. ¿El motivo? Toda esta jerga técnica se puede reducir a algo muy simple: llega la conexión a Internet ultrarrápida, que en algunos casos promete ser de hasta 100 "megas".
También se le llama "el ancho de banda de la próxima generación". En España, el interés por estas nuevas tecnologías cobró actualidad cuando el presidente de ONO, Eugenio Galdón, anunció recientemente que en octubre su empresa estará en condiciones de ofrecer acceso a la Red con una velocidad de 100 "megas". Para ello, utilizará la tecnología DOCSIS 3.02, que mejora las capacidades de transmisión de datos del cable.

Con un ancho de banda de esta capacidad, los usuarios harán realidad algunas posibilidades hoy de ciencia ficción , como recibir vídeo de alta calidad en tiempo real o participar en comunidades sociales con personajes (avatares) creados con realidad virtual en 3D. De momento ONO ofrece ya 25 megabits por segundo (mbps) a 75 euros.
Otras ofertas

El anuncio de ONO sigue a otro de Telefónica en el que este proveedor de acceso anunciaba para el otoño un servicio de 30 mbps con tecnología VDSL2 (un desarrollo de ADSL que mejora las posibilidades del tradicional cable de cobre) más fibra óptica hasta el hogar (FTTH). Euskaltel, por su parte, también ha prometido velocidades de 70 mbps para este año. La operadora vasca asegura que va a llegar a los 200 mbps en 2009.
Otros operadores como Orange, Ya.com, Tele2 o Jazztel aún no han reaccionado, pero los expertos aseguran que están estudiando cómo ofrecer, a su vez, servicios de "ancho de banda de próxima generación".Jazztel sí ha dicho que podría ofrecer, con VDSL, velocidades de 50 mbps a los clientes situados a menos de 200 metros de las centralitas, un 10% de sus abonados.

Y es que parece haberse desatado una guerra entre operadoras para ofrecer más "megas" que nadie. Algo que beneficia sin duda al internauta. Eso sí, estos anuncios aún no se han terminado de concretar. Es decir, falta por saber las condiciones concretas en las que se prestarán estos servicios, sus precios y, no menos importante, las zonas geográficas en las que serán posibles.
Un despliegue lento

La fiebre por seducir ahora a los futuros clientes no oculta una realidad: ¿Por qué estos servicios no han llegado antes, dado que las tecnologías ya están disponibles desde hace dos o tres años? De hecho, en países como Japón o Corea resulta habitual navegar por la Red con 100 mbps desde hace un lustro.
Las razones son variadas. Así, por ejemplo, cuando la fibra óptica está extendida, aumentar la velocidad de transferencia de datos es relativamente sencillo. Se trata tan sólo de cambiar o modificar levemente el hardware que se sitúa en cada uno de los extremos del "canuto" o cable de interconexión. Como ocurrió antes con los chips de los ordenadores, con las memorias o con la capacidad de almacenamiento, las posibilidades de la tecnología de transmisión de datos crecen de forma geométrica cada pocos meses. Y los precios, en condiciones ideales, deberían descender en una medida similar.

Sin embargo, hay muchas líneas que no tienen la calidad adecuada o no están desplegadas de forma idónea. En España, pese a todos los esfuerzos de las operadoras, aún existen muchas líneas de cobre (en los tramos hasta los hogares), cable coaxial tendido hace años y centralitas a más distancia de las viviendas de lo recomendable. La situación, obviamente, empeora en las zonas rurales, donde se obtiene menos rendimiento económico de las inversiones, o en los cascos antiguos de las ciudades, donde las inversiones para acometer obras de mejora de infraestructura se disparan y no siempre son posibles.
En 2015, ¿todos a 100?

Además, todas las operadoras tienen en sus planes de negocio un periodo de maduración de sus inversiones. Es decir, si han realizado un gasto para acometer un salto tecnológico que mejore sus líneas, sus economistas y sus consultores les indican que, para recuperar la mayor cantidad de dinero posible, deben mantener dicha tecnología durante un tiempo determinado. De esa forma, se amortiza la inversión y se obtiene el máximo beneficio.

Así, sucede a veces que lo que es ya tecnológicamente posible, no es deseable desde el punto de vista del balance financiero de la operadora. Afortunadamente, la creciente competencia, especialmente de las empresas que, como Ono o Euskaltel, tienen su propia red, independiente de Telefónica, está empujando a las empresas a reducir sus periodos de amortización y a mejorar la calidad de sus ofertas.

Pese a todo, el Internet de banda muy ancha no estará disponible para todos, a un precio conveniente, lo suficientemente pronto. Según la patronal de empresas de electrónica, Asimelec, el ancho de banda de 100 "megas" será habitual en España en 2015.

miércoles, octubre 28, 2009

Navegar con un módem USB

La banda ancha móvil es una gran solución para quienes tienen que trabajar mientras se desplazan o residen en zonas sin cobertura ADSL. Sin embargo, implica un esquema de tarifas paradójico, ya que muchas de ellas penalizan el exceso de tráfico de datos o bien limitan el flujo cuando se supera un determinado umbral. Las más asequibles reducen la velocidad de navegación desde 3,6 megabits por segundo, o más, hasta unos 128 kilobits por segundo cuando se sobrepasa el límite estipulado en el contrato. En un súbito frenazo, se pasa de navegar a velocidades acordes con las conexiones ADSL a otras más propias de la era del módem telefónico. ¿Qué estrategias se pueden seguir para exprimir al máximo la conexión en estas situaciones?

Acceder a Internet con una tarifa plana es la mejor forma de evitar sustos en la factura mensual. Todavía no se ha trasladado esta posibilidad a los teléfonos móviles, pero sí hay dos tipos de tarifas que ofrecen un precio fijo a cambio de una determinada cantidad de datos descargados. Unas limitan la velocidad una vez sobrepasado un determinado umbral de transferencia (tres, cuatro o cinco gigabytes es lo más habitual) y otras cobran una cantidad prefijada por megabyte adicional en cuanto se supera la cifra acordada.

Estos límites se rebasan con facilidad. Si se contemplan vídeos o se comparten contenidos durante la navegación, se puede agotar el límite de cinco gigabytes en sólo cuatro días. Esta rapidez de consumo se incrementa porque se suma tanto el tráfico de datos descendente como el ascendente, y algunos operadores tarifican en bloques de hasta 256 kilobytes.

Esto significa que, si por cualquier razón se corta la conexión en el momento en el que se han consumido 16 kilobytes de un bloque, el operador subirá de golpe a 256 kilobytes. Por esta razón, a menos que sea para un uso muy esporádico, conviene decantarse por las tarifas que limitan la velocidad, pero no cobran más.

Navegar a 128 kilobits por segundo Muchos usuarios de banda ancha navegan durante gran parte del mes a velocidades previas a la extensión del ADSL y el cable, aunque la Web y las costumbres de navegación hayan evolucionado hacia exigencias de tasas de transferencia más elevadas. Por lo general, las operadoras establecen el límite máximo en 128 kilobits por segundo (kbps) en descarga de datos, aunque Movistar aumentó en septiembre este tope hasta 384 kbps.

Con 128 kilobits por segundo se experimenta lentitud en la carga de páginas web y no se pueden abrir demasiadas pestañas del navegador a la vez, ya que se ralentiza el proceso en exceso. Lo mismo sucede si se inician al mismo tiempo demasiadas aplicaciones que requieran una conexión a Internet. La actualización del antivirus, del sistema operativo o el uso de un programa P2P pueden convertir la navegación en una experiencia lentísima hasta que se termina de descargar.

Tácticas que se pueden emplear
Los siguientes son algunos consejos para aprovechar los 128 kbps. Muchos constituyen estratagemas que nacieron cuando la navegación a 56 kbps con los módems tradicionales era la opción más habitual:

Navegar sin imágenes. Los navegadores incluyen opciones para no cargar las imágenes de las páginas. Se gana en agilidad porque los gráficos y fotografías suelen ser uno de los componentes que más información consume en una página web. A cambio, se pierde bastante en la denominada "comodidad gráfica", porque los sitios web actuales se han ideado para verse con todas las imágenes y cada vez menos contemplan la posibilidad de que las paginas puedan verse sólo como texto.

Evitar la tecnología flash en las páginas. Con frecuencia, los vídeos y audios en flash se cargan sin avisar al usuario. Así ocurre a menudo con la publicidad. Se puede recurrir a complementos que bloqueen este componente, como Flash Block, que cumple esta función en Firefox y permite elegir si ver o no un elemento en flash. NoScript es una extensión similar pero con mayores posibilidades, porque el usuario puede detener cualquier javascript no deseado.

Usar el navegador con menos pestañas abiertas. Los navegadores actuales pueden aguantar decenas de pestañas abiertas en la misma ventana. Conviene reducir al mínimo el número, sobre todo si alguna de ellas actualiza con frecuencia los contenidos de manera automática.

Evitar el uso de aplicaciones web. Este apartado abarca incluso a los servicios de correo electrónico web como Hotmail, Gmail o Yahoo! Mail. También a apliciones como Google Reader o Google Maps, que cargan muy rápido el tráfico de datos. Lo mismo sucede con Facebook y otras redes sociales con contenidos multimedia.

Emplear aplicaciones ricas de Internet. Con ellas se puede trabajar con sistemas que descarguen los datos al ordenador, desconectarse y gestionar esa información sin conexión. Los datos se actualizan en la siguiente conexión. Esta solución no evita el tráfico de información necesaria, pero sí la publicidad en flash.

Limpiar el ordenador de malware. Para exprimir un caudal limitado hay que asegurar que se carece de virus y programas espías que puedan transmitir datos y, por tanto, ocupar parte del ancho de banda y ralentizar la velocidad. Cualquiera de los antivirus o software antiespía ayuda a eliminar estos devoradores de conexión.

Cerrar el cliente de Twitter y el mensajero instantáneo. Como la velocidad es limitada, conviene abrir sólo las aplicaciones con acceso a Internet necesarias en cada momento. Evitar Live Messenger, que sincroniza muchos datos de modo automático, Yahoo! Messenger y Google Talk, ahorra muchos kilobytes.

No usar radios on line ni ningún otro servicio en streaming: Last.fm, Spotify, Blip.fm o cualquiera de las versiones web de las radios convencionales consumen más ancho de banda del que se pueda pensar. Mejor activar iTunes y escuchar la música almacenada en el disco duro.

Usar gestores de descarga. Este tipo de programas no sólo acelera la descarga hasta el límite establecido en la línea, sino que sirve para evitar las repercusiones de los inoportunos cortes, más frecuentes en este tipo de conexiones inalámbricas. De esta manera, no se pierde la información descargada con antelación y se reanuda en el mismo punto. Destacan DownThemAll!, un complemento para Firefox, o GetRight, una aplicación aparte que se integra con Internet Explorer o Firefox.

jueves, setiembre 17, 2009

Micro televisiones en Internet

Diversas iniciativas aprovechan la Web para difundir una nueva forma de televisión

El vídeo es el contenido más exitoso de la Web en los últimos años. Además de ilustrar blogs personales y sitios de los medios de comunicación, los contenidos audiovisuales en Internet han permitido configurar micro televisiones que se dedican a un ámbito temático concreto o que cubren las noticias de una localidad. En la Red, la televisión se multiplica y abarca infinidad de temas, con un desembolso económico ridículo en comparación con las grandes inversiones que afrontan las cadenas convencionales.
Las micro televisiones en Internet pierden la inmediatez y la programación de 24 horas, varias de ellas en directo, que caracteriza a los canales convencionales. Sin embargo, se distinguen por ofrecer vídeos para que el espectador los consuma a la carta, cuando y donde quiera, desde su dispositivo preferido: al estilo que ha impuesto YouTube. Proporcionan una mayor interactividad porque el usuario puede comentar los vídeos en el espacio inferior, similar a los blogs, o en las propias imágenes.
La Web alberga, por tanto, dos tipos de canales: unos cubren información de una ubicación concreta (una ciudad, una comunidad o un país) y otros abordan una temática particular. Las micro televisiones más sencillas elaboran un único programa, del que brindan píldoras en forma de nuevos episodios para descargar en un reproductor o ver en la web. Las más avanzadas cuentan con varios programas que comparten el formato anterior.
Lostin.tv es un ejemplo español de micro televisión que se centra en una sola zona. Es una red que cubre el ocio y los eventos culturales de una urbe. En la actualidad, trabaja en Madrid, Barcelona, Sevilla y Bilbao, entre otras ciudades.
Balzac.tv trata temas de innovación y tecnología, con entrevistas a personalidades de este ámbito. Destaca porque se pueden fijar los comentarios en un momento preciso del vídeo, de forma que otras personas los vean aparecer en ese mismo instante, en una pequeña ventana emergente. La Comuna TV, un proyecto impulsado por los trabajadores de la desaparecida Mobuzz, cubre asuntos generales.
YouTube ha detectado la tendencia y ha creado para Estados Unidos el servicio "News near you" (Noticias cerca de ti). A partir de la ubicación del usuario, muestra vídeos de noticias realizados por televisiones, otros medios de comunicación o personas aficionadas. La novedad reside en que sólo facilita los vídeos relacionados con el lugar en el que se encuentra la persona.
Esta característica se enmarca en la aproximación de Google, propietaria de YouTube, a las noticias en vídeo. El popular buscador ha invitado a los medios de comunicación que le suministran los titulares y enlaces en Google News para que hagan lo propio con los vídeos. La conexión se realiza con una sección de YouTube denominada Noticias y Política.
Cómo crear una micro televisión en Internet

La Red ofrece herramientas gratuitas para publicar los vídeos que sustentan estas micro televisiones. Si se desea realizar un producto con apariencia profesional, los únicos gastos son los destinados a la adquisición del dominio y al alquiler del espacio en un servidor. Aunque se podría optar por alojar el sitio en repositorios de blogs, como Blogger o Wordpress.com. Al menos al principio.
A partir de ahí, la difusión de los contenidos puede ser gratuita en muchos servicios. Los sitios que se dedican a compartir y mostrar vídeos en flash, como YouTube, Blip.tv, Dailymotion o Vimeo, facilitan códigos para que el usuario introduzca los archivos multimedia en sus propias web. Tras grabar y editar el material audiovisual deseado, sólo habría que subirlo y tomar el código para insertarlo en la web.
Así se soluciona una de las barreras de entrada del vídeo en Internet: el exagerado consumo de ancho de banda de estos contenidos (pueden ocupar alrededor de 100 megabytes por sólo unos minutos) porque se encargan de enviarlos a todos los espectadores. El promotor de la micro televisión tampoco debe configurar el servidor o estar pendiente de que superen los gigabytes de ancho de banda contratados con el proveedor de "hosting".
La contrapartida se encuentra en que, a cambio de la gratuidad, colocan su "mosca" (logotipo) y, en algunos casos, anuncios que buscan rentabilizar el gasto de ancho de banda. Si se desea evitar esta situación o participar en los ingresos por publicidad que generen los vídeos, conviene elegir los servicios de pago.

Trampolín para la televisión convencional

Internet es un escaparate donde se puede encontrar a personas con talento que inician sus carreras. En el mundo de las micro televisiones sucede igual. Noticieros como Rocket Boom, en Estados Unidos, han firmado acuerdos con grandes empresas para la distribución de sus contenidos. En España, series realizadas para la web, como Qué vida más triste, han pasado de emitirse sólo en Internet a crear nuevos episodios para canales convencionales, y la presentadora de Balzac.tv, Gina Tost, compagina ahora sus tareas con otros proyectos en diferentes cadenas.
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